El zumo de granada y la adicción a opioides protagonizan dos ensayos clínicos que apuntan a una posible ayuda nutricional durante la rehabilitación. Tomar 250 mililitros diarios durante cuatro meses se relacionó con una mejora del sueño, un aumento de la melatonina y una reducción del deseo de consumo en pacientes tratados con metadona o buprenorfina.
Un vaso de zumo al día podría convertirse en un pequeño apoyo adicional para algunas personas en tratamiento por adicción a opioides. Dos investigaciones realizadas con 58 pacientes han estudiado los efectos del consumo diario de 250 mililitros de zumo natural de granada durante 120 días. Cuarenta participantes recibieron esta intervención nutricional junto a su medicación habitual y otros 18 formaron el grupo de control. Los resultados apuntan a mejoras en aspectos especialmente importantes durante la recuperación, como el descanso nocturno y el deseo compulsivo de volver a consumir.
Mejor descanso
El primero de los estudios se centró en el sueño, un problema frecuente entre las personas que reciben tratamiento de mantenimiento con metadona o buprenorfina. Las alteraciones del descanso pueden afectar al bienestar diario y se han relacionado también con un mayor riesgo de deseo de consumo y recaída.
“Los resultados son especialmente relevantes porque el sueño y el deseo compulsivo pueden dificultar el proceso de rehabilitación”.
Los científicos midieron la concentración de melatonina en saliva y evaluaron la calidad del sueño al comenzar el ensayo y después de 60 y 120 días. Al finalizar, los niveles de melatonina habían aumentado tanto entre quienes tomaban metadona como entre quienes recibían buprenorfina, en comparación con los controles.
La mejora de la calidad del sueño, sin embargo, se observó específicamente en el grupo tratado con metadona. Este matiz resulta importante: los resultados no fueron idénticos para todos los participantes y todavía será necesario estudiar el efecto en grupos más amplios.
Los autores consideran que la granada podría utilizarse como intervención auxiliar junto a la medicación, no como sustituto de ella. Sus compuestos antioxidantes y polifenoles son una de las posibles explicaciones de los cambios observados.

El zumo de granada se perfila como complemento nutricional en el tratamiento de la adicción a opioides
Menos deseo
Un segundo ensayo con los mismos 58 participantes analizó el llamado craving, es decir, el deseo intenso de volver a consumir opioides, además de diferentes indicadores del equilibrio oxidativo en la sangre.
Después de dos y cuatro meses, quienes tomaron zumo de granada presentaron una reducción del deseo de consumo frente al grupo de control, tanto entre los pacientes tratados con metadona como entre aquellos que utilizaban buprenorfina. También se observaron cambios compatibles con una mejora de la capacidad antioxidante del organismo.
“Los resultados son especialmente relevantes porque el sueño y el deseo compulsivo pueden dificultar el proceso de rehabilitación”, destaca el médico Juan José Cervantes. El especialista insiste también en que el zumo debe entenderse como un complemento nutricional y no como una alternativa a los tratamientos médicos.
El tamaño de la muestra es reducido y serán necesarios ensayos mayores para confirmar hasta qué punto estos efectos pueden generalizarse. Aun así, los resultados ofrecen una vía sencilla para seguir investigando: una intervención nutricional cotidiana podría ayudar a mejorar algunos de los factores que hacen más difícil la recuperación de las personas con adicción a opioides, siempre como apoyo al tratamiento médico establecido.









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