El zumo de tomate y soja enriquecido con compuestos antioxidantes ha reducido varios marcadores relacionados con la inflamación tras cuatro semanas de consumo diario. El pequeño estudio, realizado en personas con obesidad, apunta a que esta combinación de alimentos podría influir en procesos inflamatorios, aunque serán necesarias investigaciones más amplias para confirmar sus posibles beneficios.
Una combinación tan cotidiana como tomate y soja ha dejado resultados interesantes en una investigación de la Universidad Estatal de Ohio. Doce adultos sanos con obesidad tomaron diariamente dos latas de 170 mililitros de un zumo enriquecido con licopeno e isoflavonas de soja durante cuatro semanas. Después de analizar sus muestras de sangre, los científicos detectaron una reducción significativa de tres proteínas relacionadas con la inflamación sistémica, un proceso que se asocia con numerosas enfermedades crónicas.
Menos inflamación
El producto utilizado contenía niveles elevados de licopeno, el pigmento antioxidante característico del tomate, e isoflavonas, compuestos presentes en la soja que también han sido estudiados por sus posibles efectos antiinflamatorios. Tras un periodo de descanso, los mismos participantes tomaron durante otras cuatro semanas un zumo de tomate bajo en carotenoides que sirvió como control.
Los investigadores han explorado además la combinación en un modelo animal de pancreatitis crónica.
Solo la combinación de tomate y soja produjo una reducción significativa de IL-5, IL-12p70 y GM-CSF, tres citoquinas del sistema inmunitario relacionadas con procesos inflamatorios. Los investigadores observaron además un descenso del TNF-alfa, otro conocido marcador de inflamación, aunque en este caso la diferencia no alcanzó significación estadística.
“Existen pruebas suficientemente convincentes de que los compuestos de los tomates y la soja podrían estar modulando la inflamación, por lo que decidimos probarlo en personas”, explicó Jessica Cooperstone, profesora asociada de la Universidad Estatal de Ohio y una de las investigadoras del estudio.
Los científicos analizaron también la orina de los participantes para estudiar los metabolitos generados al procesar los nutrientes. Encontraron cambios relacionados con las isoflavonas y también efectos producidos por el tomate incluso en ausencia de altas cantidades de licopeno, lo que sugiere que la respuesta podría depender de la combinación de múltiples compuestos del alimento.

Tomate y soja, una combinación que muestra efectos sobre la inflamación en un pequeño estudio
Primeras pistas
El trabajo se suma a investigaciones anteriores que ya habían relacionado el tomate y la soja, por separado o conjuntamente, con cambios en vías metabólicas e inflamatorias. Otros estudios del mismo grupo observaron también niveles menores de antígeno prostático específico en algunos hombres con cáncer de próstata que consumían este tipo de zumo.
Los investigadores han explorado además la combinación en un modelo animal de pancreatitis crónica, donde observaron indicios de reducción de la inflamación y de la gravedad de la enfermedad. Su hipótesis es que, en el futuro, podría estudiarse como complemento nutricional para mejorar la calidad de vida de determinados pacientes.
Los autores, sin embargo, insisten en que todavía hace falta mucha más evidencia. El ensayo con personas incluyó únicamente 12 participantes y duró cuatro semanas, por lo que sus resultados no permiten afirmar que beber este zumo prevenga o trate enfermedades relacionadas con la inflamación.
El hallazgo sí aporta una pista interesante: determinadas combinaciones de alimentos podrían modificar procesos biológicos asociados a la inflamación. Un resultado preliminar que ahora deberá comprobarse en grupos más numerosos antes de saber hasta dónde puede llegar el efecto del tomate y la soja sobre la salud.









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