Macs Green sufrió dos paradas cardíacas y llegó a encontrarse en una situación crítica. Ahora, un dispositivo externo mantiene la circulación de su sangre mientras espera un corazón compatible.
De temer que su hijo pudiera tener apenas unos días de vida a volver a verlo sonreír y responder a sus estímulos. La situación del pequeño Macs Green ha cambiado después de que los médicos le implantaran un dispositivo conocido como Berlin Heart, capaz de asumir parte de las funciones de un corazón gravemente debilitado.
Macs había sido hasta entonces un bebé aparentemente sano, según relata su familia. Sin embargo, sufrió dos paradas cardíacas y terminó siendo diagnosticado con una cardiomiopatía dilatada, una enfermedad en la que el músculo cardíaco se debilita y puede llegar a provocar insuficiencia cardíaca.
Su estado se volvió tan delicado que tuvo que permanecer ingresado en una unidad especializada del Bristol Royal Children’s Hospital conectado a una máquina ECMO. Este sistema ayuda temporalmente a mantener la circulación y la oxigenación de la sangre cuando el corazón o los pulmones no pueden hacerlo adecuadamente.
Una máquina que hace el trabajo del corazón
La esperanza llegó con la posibilidad de utilizar un Berlin Heart. Tras las dificultades iniciales para encontrar una cama hospitalaria adecuada, Macs pudo ser trasladado hasta el Freeman Hospital de Newcastle, donde, después de varias intervenciones, el dispositivo le fue implantado el 7 de agosto.
El Berlin Heart es un dispositivo de asistencia ventricular que utiliza una bomba situada fuera del cuerpo para impulsar la sangre cuando el corazón no tiene fuerza suficiente para hacerlo.
En niños con insuficiencia cardíaca grave puede utilizarse como un “puente” hasta que aparezca un órgano compatible para realizar un trasplante. Además de mantener la circulación, permite que órganos como el cerebro reciban el flujo sanguíneo que necesitan mientras el paciente gana tiempo y estabilidad.
No existe un plazo fijo durante el que un niño puede permanecer conectado a este sistema. Algunos lo necesitan durante semanas y otros durante muchos meses, según explica el Great Ormond Street Hospital de Londres.
En Reino Unido no es una intervención habitual: 17 dispositivos de este tipo fueron implantados en niños durante 2024-2025, según datos de NHS Blood and Transplant recogidos por la BBC.
“Es un bebé completamente diferente”
La diferencia para Macs ya es visible, según sus padres, Catrin y Dylan Green. Antes de recibir el dispositivo, la gravedad de su situación había llevado incluso a hablar con la familia sobre el final de la vida. Ahora ha podido dejar parte de la medicación que lo mantenía sedado y ha comenzado de nuevo a sonreír, reaccionar y relacionarse con sus padres.
Su madre describe la mejoría como recuperar al bebé que conocían antes de que todo comenzara y asegura que está evolucionando muy bien tras la operación. Para una familia que pocas semanas antes afrontaba un escenario muy distinto, el Berlin Heart ha abierto una nueva etapa.
A la espera un corazón compatible
El camino, sin embargo, todavía no ha terminado. Macs continúa necesitando un trasplante de corazón y resulta imposible saber cuándo aparecerá un órgano adecuado.
A sus padres les han explicado que la espera podría rondar los 18 meses, prolongarse durante dos años o incluso más, aunque un donante compatible también podría aparecer mucho antes. Además, permanecer conectado a un Berlin Heart conlleva riesgos y requiere una estrecha vigilancia médica.
Su experiencia también ha llevado a Catrin y Dylan, que tienen otros dos hijos, a animar a otras familias a reflexionar sobre la donación de órganos pediátrica. Una decisión especialmente difícil que, en determinados casos, puede ofrecer a otro niño la oportunidad que ahora espera Macs.
Mientras llega un corazón compatible, una máquina está haciendo posible algo mucho más sencillo pero enorme para sus padres: volver a verlo despierto, sonriendo y respondiendo a su familia.
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