Un fármaco experimental mejora la recuperación tras un ictus en un ensayo con casi 1.000 pacientes

Un fármaco experimental mejora la recuperación tras un ictus en un ensayo con casi 1.000 pacientes

Un nuevo fármaco experimental podría abrir una vía para mejorar la recuperación de algunos pacientes después de sufrir un ictus isquémico. Un ensayo clínico de fase 3 realizado con casi 1.000 personas ha encontrado que los pacientes tratados con loberamisal tuvieron una mayor probabilidad de alcanzar una buena recuperación funcional tres meses después del ictus.

Los resultados han sido publicados en la revista científica JAMA y proceden del ensayo clínico LAIS, realizado en 32 hospitales de China. En total participaron 998 adultos de entre 18 y 80 años que habían sufrido un ictus isquémico y habían llegado al hospital durante las primeras 48 horas desde el inicio de los síntomas.

El ictus isquémico ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una zona del cerebro, lo que puede provocar daños neurológicos y dejar secuelas que afectan, entre otras capacidades, al movimiento, el habla o la autonomía.

Una mayor recuperación tres meses después

Los participantes fueron divididos al azar en dos grupos. Unos recibieron loberamisal por vía intravenosa una vez al día durante diez días, mientras que el resto recibió un placebo. Todos siguieron además la atención médica habitual para el ictus.

Tres meses después, los investigadores evaluaron hasta qué punto los pacientes podían desenvolverse de forma independiente en su vida diaria.

El 69,7% de quienes recibieron loberamisal alcanzaron el nivel de recuperación funcional establecido como objetivo del estudio, frente al 56,3% del grupo placebo.

En cifras concretas, lo consiguieron 350 de los 502 pacientes tratados con el fármaco y 279 de los 495 que recibieron placebo. Esto significa que el grupo tratado con loberamisal tuvo una mayor probabilidad de recuperar autonomía después del ictus.

Los investigadores midieron esa evolución mediante una escala utilizada habitualmente para conocer el grado de discapacidad que queda después de este tipo de accidentes cerebrovasculares.

Proteger al cerebro después del ictus

Actualmente existen tratamientos capaces de eliminar o atravesar el coágulo que provoca algunos ictus, como determinados medicamentos o la trombectomía.

Sin embargo, no todos los pacientes pueden recibirlos y, además, algunas personas continúan teniendo secuelas incluso después de recuperar el flujo sanguíneo.

Por eso, otra de las líneas de investigación busca reducir el daño que sufre el cerebro y favorecer su recuperación después del ictus.

Los estudios realizados hasta ahora sugieren que el medicamento podría actuar sobre algunos de los procesos que dañan las neuronas cuando les falta oxígeno y también sobre mecanismos relacionados con la capacidad del cerebro para reorganizarse y recuperarse.

El objetivo no es sustituir los tratamientos actuales, sino estudiar si se puede añadir una nueva herramienta para favorecer la recuperación cerebral.

No aumentaron los efectos adversos graves


El estudio también analizó la seguridad del medicamento, Los efectos adversos graves aparecieron en el 8,6% de las personas tratadas con loberamisal y en el 10,7% de quienes recibieron placebo.

Además, la mortalidad durante el periodo estudiado fue del 1,2% en el grupo tratado y del 2% en el grupo placebo.

Los investigadores no observaron un aumento de los efectos adversos graves entre quienes recibieron el nuevo tratamiento.

Estos datos respaldan, según los autores, que el medicamento tuvo un perfil de seguridad aceptable en los pacientes incluidos en el ensayo.

Todavía hacen falta más estudios

Aunque los resultados son prometedores, el loberamisal sigue siendo experimental y serán necesarios nuevos estudios en poblaciones más diversas para confirmar sus beneficios.

El ensayo se realizó únicamente en China, incluyó pocos casos de ictus muy leves o muy graves y no contó con pacientes tratados mediante trombectomía. Además, algunas medidas secundarias no mostraron diferencias claras.

Aun así, el estudio refuerza una vía de investigación prometedora: no solo tratar el coágulo, sino también proteger el cerebro y favorecer su recuperación tras el ictus.

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