Un hospital psiquiátrico en Francia mejora el bienestar de sus pacientes con burros de terapia

Un hospital psiquiátrico en Francia mejora el bienestar de sus pacientes con burros de terapia
Un hospital psiquiátrico en Francia mejora el bienestar de sus pacientes con burros de terapia

En un rincón tranquilo del hospital psiquiátrico Ville-Évrard, cerca de París, cinco burros están ayudando a que muchas personas vuelvan a sentirse mejor. No recetan fármacos ni sustituyen a los profesionales, pero sí aportan algo muy valioso: calma, contacto, rutina y vínculo. En esta unidad de terapia asistida con animales, los pacientes salen a pasear con ellos, los cuidan, les limpian las pezuñas y, a veces, terminan la sesión con un abrazo. La iniciativa, puesta en marcha en 2016 y reconocida oficialmente como unidad asistencial desde 2022, se ha convertido en una herramienta complementaria de apoyo para personas con distintos problemas de salud mental.

Calma y vínculo

Los burros se llaman Nono, Pitou, Oscar, Manolo y Malraux, y forman parte de un programa creado por la enfermera psiquiátrica Ermelinda Hadey y su marido François. Él se formó para entrenarlos, y algunos de los animales fueron adoptados tras haber sufrido abandono o maltrato. Hoy, su carácter tranquilo y sociable se ha convertido en una ayuda inesperada para quienes más la necesitan.

Con el tiempo, el programa se ha ampliado e incluye también cobayas, gallinas, palomas, cabras, tortugas y conejos.

François Hadey lo resume con una frase muy gráfica: “Los burros son esponjas emocionales”. Según explica, son animales serenos, cercanos a las personas y muy receptivos al estado de ánimo de quienes tienen delante. Esa forma de estar, sin juicio y sin prisa, les convierte en grandes mediadores en el proceso terapéutico.

Las sesiones están pensadas para personas con ansiedad, depresión, autismo, esquizofrenia u otras dificultades de salud mental. Más allá del paseo o el cuidado de los animales, el objetivo es romper el aislamiento, favorecer la comunicación y reforzar la autoestima. Una paciente de 60 años lo contaba así: “Proporcionan alivio… Dejas de pensar en todo lo demás”.

Los burros de terapia que están ayudando a pacientes de salud mental cerca de París

Más que terapia

La unidad no trabaja solo con burros. Con el tiempo, el programa se ha ampliado e incluye también cobayas, gallinas, palomas, cabras, tortugas y conejos, de modo que las actividades pueden adaptarse a cada persona y a cada situación. Incluso los animales más pequeños pueden acercarse a las habitaciones del hospital si es necesario.

El equipo que impulsa el proyecto insiste en que todavía hacen falta más estudios científicos para que la terapia asistida con animales tenga un reconocimiento más amplio dentro de la psiquiatría. Pero, mientras esa validación llega, quienes lo viven cada día ya perciben sus efectos. Una estudiante de enfermería que participa en la unidad explicaba que, después de la actividad, muchos pacientes dicen sentirse “bien, tranquilos y relajados”.

La buena noticia no está solo en los burros, sino en lo que representan: una forma de cuidar que pone el foco en la conexión, la ternura y el tiempo compartido. A veces, mejorar la salud mental también pasa por salir del entorno clínico, tocar otra vida y recordar, aunque sea durante un paseo, que todavía hay calma posible.

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