Un estudio liderado por el Hospital de Bellvitge e IDIBELL muestra que el atogepant puede ofrecer una nueva alternativa a personas con migraña refractaria que no habían respondido ni siquiera a los tratamientos preventivos más avanzados.
La migraña no es solo un dolor de cabeza intenso. Es una enfermedad neurológica que puede condicionar el trabajo, el descanso, la vida social y la salud mental de quienes la sufren de forma crónica. En los casos más graves, incluso los tratamientos preventivos más innovadores dejan de funcionar y los pacientes siguen acumulando crisis durante buena parte del mes. Por eso resulta especialmente esperanzador el nuevo estudio liderado desde Bellvitge: el fármaco oral atogepant ha mostrado resultados positivos precisamente en ese grupo de personas que ya habían agotado otras opciones. La buena noticia no está solo en el dato de eficacia, sino en que abre una nueva vía donde hasta ahora apenas quedaban alternativas.
Qué han visto
El trabajo se realizó en 17 hospitales españoles e incluyó a 252 personas con migraña de alta complejidad clínica. Más del 80% presentaba migraña crónica, casi la mitad sufría cefalea diaria y todos habían fracasado con tratamientos preventivos previos, incluidos los anticuerpos monoclonales anti-CGRP, una de las estrategias más avanzadas disponibles hasta ahora.
“Cuando apareció este tratamiento, todos nos hacíamos la misma pregunta: ¿serviría también cuando los otros fármacos ya habían fracasado?»
A pesar de ese perfil tan difícil, los resultados mostraron que cerca de un 30% de los pacientes redujo al menos un 50% sus días de migraña tras tres meses de tratamiento con atogepant. Además, un 44% experimentó una mejora clínica significativa, con menos intensidad del dolor y menor necesidad de recurrir a medicación de rescate para las crisis agudas.
El estudio tiene además un valor añadido: no se limita al contexto controlado de los ensayos clínicos, sino que refleja lo que ocurre en la práctica asistencial real, con pacientes que arrastran años de enfermedad y múltiples fracasos terapéuticos. Eso lo convierte en una evidencia especialmente útil para orientar decisiones médicas en consulta.

El atogepant muestra resultados prometedores en pacientes con migraña sin respuesta a otras terapias
Por qué importa
El neurólogo Albert Muñoz-Vendrell, investigador principal del trabajo, resume bien el sentido del hallazgo: “Cuando apareció este tratamiento, todos nos hacíamos la misma pregunta: ¿serviría también cuando los otros fármacos ya habían fracasado? Este estudio es el primero que nos permite responderla”. Esa respuesta, aunque no sea universal, sí abre una puerta real para un grupo de pacientes que hasta ahora tenía muy pocas.
El estudio también observó que cuantos más tratamientos preventivos habían fallado previamente, menor era la probabilidad de respuesta. Ese dato puede ayudar a personalizar mejor la estrategia terapéutica y refuerza la idea de que la migraña necesita abordajes cada vez más ajustados a cada paciente, no solo protocolos generales.
La migraña afecta aproximadamente al 12% de la población española. En ese contexto, disponer de una nueva opción para los casos más resistentes no solo tiene valor clínico: también supone una esperanza tangible para quienes llevan años conviviendo con dolor frecuente y sin respuesta a otros tratamientos.
El atogepant no resuelve todos los casos de migraña refractaria, pero sí demuestra que incluso en los pacientes más difíciles todavía puede haber margen para mejorar. Y en una enfermedad tan discapacitante, reducir los días de dolor a la mitad ya puede significar recuperar una parte importante de la vida cotidiana.
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