La iniciativa distribuirá cerca de tres millones de pruebas rápidas en centros sanitarios de África, Asia y América Latina, acercando el diagnóstico a comunidades que hasta ahora tenían dificultades para acceder a esta tecnología.
Un nuevo test molecular portátil capaz de detectar la tuberculosis en menos de una hora comenzará a utilizarse en 13 países con una elevada carga de la enfermedad. La iniciativa, impulsada por el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria, pretende facilitar diagnósticos más rápidos y precisos en centros de atención primaria y comunidades alejadas de los grandes laboratorios.
El programa distribuirá cerca de tres millones de pruebas en Bangladesh, Benín, Camerún, Etiopía, Indonesia, Kenia, Nigeria, Perú, Filipinas, Sudáfrica, Uganda, Vietnam y Zambia. La iniciativa cuenta con el apoyo de la Children’s Investment Fund Foundation y será aplicada sobre el terreno por el Aurum Institute.
La llegada de esta tecnología sigue las nuevas recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, que aconseja utilizar este tipo de pruebas moleculares cerca del lugar de atención como primera herramienta diagnóstica en adultos y adolescentes con síntomas de tuberculosis pulmonar. La recomendación busca sustituir progresivamente la microscopía tradicional, una técnica utilizada desde hace más de un siglo y que puede pasar por alto algunos casos.
Los dispositivos son pequeños, pueden funcionar con batería y ofrecen resultados en menos de una hora, incluso en centros sin laboratorios especializados.

La iniciativa distribuirá cerca de tres millones de pruebas rápidas en centros sanitarios de África, Asia y América Latina.
Un diagnóstico más cerca de las comunidades
Uno de los principales avances de estas pruebas es que no necesitan instalarse en grandes hospitales o laboratorios centrales. Pueden utilizarse en centros de salud básicos, unidades móviles y puntos comunitarios, lo que permitirá acercar el diagnóstico a zonas rurales o lugares donde el suministro eléctrico no siempre es estable.
Los dispositivos son ligeros, sencillos de manejar y pueden funcionar con batería. Tampoco requieren procedimientos de laboratorio especialmente complejos, por lo que pueden ser utilizados por profesionales sanitarios con una formación técnica básica. La prueba analiza material genético de la bacteria responsable de la tuberculosis y puede ofrecer el resultado en aproximadamente 30 minutos, aunque el proceso completo se realiza en menos de una hora.
Esta rapidez puede evitar que las personas tengan que desplazarse varias veces hasta un centro sanitario o esperar durante días para recibir una respuesta. También aumenta las posibilidades de que quienes obtengan un resultado positivo puedan iniciar antes el tratamiento y recibir las pruebas complementarias necesarias.
Cerca de tres millones de pruebas rápidas
El proyecto forma parte de una iniciativa para que estos países sean los primeros en incorporar esta nueva generación de diagnósticos a sus sistemas sanitarios. Su aplicación permitirá comprobar cómo funciona la tecnología a gran escala y facilitará que pueda extenderse posteriormente a otros territorios.
En muchos lugares, las muestras todavía deben trasladarse hasta laboratorios situados a kilómetros de distancia.
El transporte, la falta de personal especializado y los costes asociados pueden retrasar el diagnóstico o provocar que algunas personas abandonen el proceso antes de conocer el resultado.
Al llevar las pruebas hasta los centros donde los pacientes buscan atención por primera vez, el nuevo modelo pretende reducir estas barreras. El objetivo es que la capacidad de detectar la enfermedad no dependa tanto del lugar donde vive una persona ni de la proximidad de su comunidad a un gran hospital.
Detectar antes la enfermedad permite comenzar antes el tratamiento y reduce las oportunidades de que la tuberculosis se transmita dentro de las familias y las comunidades.
Una enfermedad prevenible y curable
La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que suele afectar a los pulmones y se transmite por el aire. Aunque puede prevenirse y curarse, continúa siendo la principal causa de muerte provocada por un único agente infeccioso en el mundo.
La OMS calcula que aproximadamente 10,7 millones de personas enfermaron de tuberculosis durante 2024 y que 1,23 millones fallecieron. Al mismo tiempo, los esfuerzos internacionales contra la enfermedad han salvado alrededor de 83 millones de vidas desde el año 2000, una muestra del impacto que pueden tener el diagnóstico temprano, el acceso a los medicamentos y el seguimiento adecuado de los pacientes.
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