Un parche en la yema del dedo mide la medicación del párkinson a través del sudor

Un parche en la yema del dedo mide la medicación del párkinson a través del sudor.

Un equipo de neurocientíficos e ingenieros liderado por la Universidad de California en San Diego ha desarrollado un parche flexible que se coloca en la yema del dedo y mide continuamente la cantidad de levodopa presente en el organismo a través del sudor.

La tecnología, descrita en la revista científica PNAS, podría ayudar en el futuro a ajustar con mayor precisión los horarios y las dosis de medicación de las personas con párkinson, incluso mientras se encuentran en sus hogares.

El parche ofrece información en tiempo real y no necesita baterías para funcionar.

Un tratamiento que requiere ajustes precisos

La levodopa es el principal medicamento utilizado para controlar la pérdida de movilidad asociada al párkinson. Sin embargo, encontrar la dosis adecuada puede resultar complejo.

Una cantidad insuficiente puede dejar a la persona con grandes dificultades para moverse, mientras que un exceso puede provocar movimientos involuntarios e incontrolables.

Al comienzo del tratamiento, los efectos de la levodopa pueden mantenerse durante varias horas. A medida que avanza la enfermedad, ese margen puede reducirse considerablemente, por lo que es necesario ajustar con más precisión el momento en el que se administra cada dosis.

Actualmente, los profesionales sanitarios se apoyan, entre otras herramientas, en los diarios en los que los propios pacientes registran sus síntomas y los efectos de la medicación. El nuevo dispositivo permitiría complementar esa información con mediciones continuas y objetivas.

Cómo convierte el sudor en información

El parche se coloca en la yema del dedo, una zona que concentra numerosas glándulas sudoríparas. En su interior incorpora un gel absorbente que actúa como una esponja y extrae el sudor de los poros.

Este gel contiene una mezcla concentrada de sales y disolventes inocuos. El agua se desplaza de forma natural hacia las zonas con una mayor concentración de sal, lo que permite obtener la muestra sin necesidad de que el paciente realice ejercicio o sude de forma abundante.

Cuando la levodopa presente en el sudor entra en contacto con las enzimas incorporadas en el dispositivo, se produce una reacción química que genera un pequeño voltaje.

Esa reacción cumple dos funciones: proporciona la energía necesaria para que el parche funcione y permite calcular la concentración del medicamento. Un voltaje más bajo indica una menor cantidad de levodopa, mientras que uno más alto señala niveles superiores.

La propia reacción química utilizada para detectar el medicamento alimenta el dispositivo.

Resultados comparables a los análisis de sangre

Los investigadores probaron el parche con voluntarios sanos y con personas con párkinson. Según los resultados, el dispositivo midió los niveles de levodopa con una precisión comparable a la de los análisis de sangre realizados en laboratorio.

Las mediciones también mostraron que las personas con párkinson eliminaban la levodopa de su organismo más rápidamente que los participantes sanos. Para los investigadores, esta diferencia podría ayudar a explicar por qué los síntomas pueden reaparecer de forma repentina cuando disminuye el efecto de una dosis.

A largo plazo, sus desarrolladores plantean integrarlo en un sistema en el que el dispositivo pueda comunicarse con una bomba encargada de administrar la cantidad de levodopa necesaria en cada momento.

De confirmarse su utilidad, esta tecnología podría ofrecer a los profesionales información más precisa sobre cómo procesa cada paciente la medicación y facilitar tratamientos adaptados a sus necesidades reales.

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