Un equipo internacional ha desarrollado una estrategia CAR-T que no solo va contra las células del glioblastoma, sino también contra las células inmunes que el tumor utiliza para crecer, resistir y esconderse del sistema inmunitario.
El glioblastoma es uno de los cánceres cerebrales más agresivos y difíciles de tratar. Incluso con cirugía, radioterapia y quimioterapia, suele reaparecer en pocos meses y sigue teniendo un pronóstico muy duro. Por eso resulta tan esperanzador el nuevo enfoque presentado por investigadores de McMaster University y otros centros internacionales: una inmunoterapia diseñada para atacar no solo el tumor, sino también el ecosistema que lo rodea y lo ayuda a sobrevivir. La estrategia se basa en células CAR-T capaces de reconocer una proteína compartida por las células cancerosas y por ciertos macrófagos que el propio tumor secuestra para protegerse. La buena noticia no está solo en la idea, sino en que ya ha mostrado resultados muy potentes en modelos preclínicos.
Doble ataque
Una de las grandes dificultades del glioblastoma es que no actúa solo. El tumor se apoya en una red de células del entorno, vasos sanguíneos y señales inmunológicas que le permiten crecer, invadir tejido cerebral y resistir mejor a los tratamientos.
“Nuestro enfoque ataca tanto al tumor como al entorno que le permite prosperar».
Entre esas aliadas están los macrófagos, células que normalmente ayudan a defender el cuerpo, pero que en este cáncer pueden ser “reprogramadas” para favorecer al tumor. Como explica la neurocirujana y coautora del estudio Amy Heimberger, el glioblastoma cuenta con una alta frecuencia de macrófagos de apoyo que promueven la vascularización del tumor, facilitan la invasión cerebral, contribuyen a la resistencia a fármacos y suprimen la respuesta inmunitaria.
Los investigadores identificaron una proteína llamada GPNMB presente tanto en células del glioblastoma como en esos macrófagos tumorales. Eso les permitió diseñar una terapia CAR-T dirigida contra ambos frentes al mismo tiempo.

Un avance en inmunoterapia abre una nueva vía contra el glioblastoma
Nueva vía
La autora principal senior, Sheila Singh, resumió el cambio de enfoque con una idea muy clara: “En lugar de tratar el tumor solo como una masa de células cancerosas, proponemos que debemos tratar el glioblastoma como un ecosistema tumor-inmune conectado”.
Y añadió: “Nuestro enfoque ataca tanto al tumor como al entorno que le permite prosperar. Vamos más allá de atacar solo el cáncer y eliminamos también las células inmunes que lo ayudan a protegerse del tratamiento”.
En varios modelos preclínicos de glioblastoma, incluidos algunos desarrollados a partir de tumores de pacientes, la terapia consiguió eliminar tumores detectables y se asoció con una supervivencia prolongada libre de enfermedad.
En un cáncer tan difícil como el glioblastoma, encontrar una forma de atacar no solo la masa tumoral, sino también el sistema que la sostiene, abre una vía mucho más ambiciosa. Aún queda camino antes de llegar a pacientes, pero la investigación sugiere que para vencer a este tumor quizá no baste con golpear al enemigo principal: también hay que desmantelar toda la red que lo protege.
Fuente:









0 comentarios