El hospital barcelonés ha incorporado el sistema robótico Shurui SP, que permite introducir la cámara y los instrumentos quirúrgicos por un único punto de entrada. La primera intervención pediátrica ha sido una ureteronefrectomía a un niño de 12 años.
Dieciséis años después de introducir la cirugía robótica en sus quirófanos pediátricos, el Hospital Universitario Vall d’Hebron ha dado un nuevo paso en este campo. Su equipo de Urología Pediátrica y Trasplante Renal ha realizado la primera cirugía pediátrica de Europa con un robot quirúrgico monoport, una tecnología diseñada para operar a través de una sola incisión.
La intervención fue una ureteronefrectomía, una cirugía en la que se extirpa un riñón y su uréter. El paciente era un niño de 12 años cuyo riñón había dejado de funcionar tras una infección provocada por múltiples cálculos, algunos de más de tres centímetros.
Una sola entrada para una cirugía compleja
A diferencia de otros sistemas robóticos, que suelen utilizar varios brazos y requieren distintas incisiones para introducir la cámara y el instrumental, el sistema Shurui Single Port trabaja con un único brazo. A través de una sola entrada se introducen los instrumentos quirúrgicos y una cámara, que después se despliegan en el interior del cuerpo para permitir al equipo operar en espacios reducidos.
La principal diferencia está en el acceso: el objetivo es reducir las múltiples incisiones habituales en otros robots a una sola entrada quirúrgica.
Según explica el hospital, esta forma de operar puede asociarse a menos dolor postoperatorio, menor sangrado, menos complicaciones, estancias hospitalarias más cortas y una recuperación más rápida. Estos beneficios son especialmente relevantes en pediatría, donde reducir el impacto de una intervención puede facilitar tanto la evolución del niño como el acompañamiento familiar durante el proceso.
El robot no opera solo
Pese al nombre, los robots quirúrgicos no actúan de forma autónoma. La intervención sigue estando dirigida por un cirujano, que controla los instrumentos desde una consola situada fuera del campo estéril. Desde allí puede ver el interior del paciente en tres dimensiones, con una imagen ampliada, y manejar el instrumental con movimientos muy precisos.
En este caso, el procedimiento fue llevado a cabo por un equipo multidisciplinar de Anestesiología, Enfermería y Urología Pediátrica y Trasplante Renal. La cirugía estuvo liderada por el equipo del doctor Marino Asensio y contó con la participación de la doctora Glòria Royo, cirujana adjunta del servicio.
El hospital señala que la movilidad del sistema facilitó la extracción completa del riñón y del uréter a través de una sola incisión. La tecnología permite trabajar en zonas anatómicas pequeñas, algo especialmente importante cuando se trata de pacientes pediátricos.
Más actividad robótica en el hospital
El Shurui SP ya se ha incorporado a los equipos de Cirugía Pediátrica, Urología y Cirugía General y del Aparato Digestivo. Con este equipamiento, Vall d’Hebron cuenta con cuatro quirófanos con cirugía robótica: tres con sistemas multiport y uno con sistema monoport.
El centro realiza cerca de mil cirugías robóticas al año y prevé que este nuevo sistema permita sumar entre 200 y 300 intervenciones robóticas anuales. También abre la puerta a abordar procedimientos de mayor complejidad en distintas especialidades, especialmente en cirugía digestiva, urológica y pediátrica.
El avance no sustituye la experiencia del equipo médico: la amplía, al ofrecer una herramienta más precisa para determinados procedimientos complejos.
Una tecnología con cautelas

Sistema robótico Shurui SP.
El sistema cuenta con marcado CE, que acredita que cumple los requisitos europeos de seguridad, eficacia y calidad, y el hospital destaca que está indicado tanto para adultos como para pacientes pediátricos. Aun así, este hito no significa que todas las cirugías puedan o deban realizarse con este robot.
Como ocurre con cualquier tecnología médica, su utilidad dependerá de cada caso, de la indicación clínica, de la experiencia del equipo y de la evolución del paciente. La cirugía robótica puede reducir el impacto de determinados procedimientos, pero no elimina los riesgos propios de una intervención quirúrgica.
La importancia de este avance está en que amplía las opciones de la cirugía mínimamente invasiva infantil. Para algunos pacientes, operar con una sola incisión puede significar una recuperación más rápida y un postoperatorio menos doloroso. Para los equipos médicos, supone una nueva herramienta para trabajar con precisión en intervenciones complejas.
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