El rescate de una nutria bebé en Alert Bay, en la Columbia Británica canadiense, terminó con un final feliz gracias a la rápida reacción de varios vecinos. El animal había quedado atrapado junto a dos hermanos en una red de pesca y parecía no respirar, pero un antiguo pescador le practicó reanimación y consiguió devolverle la vida.
Todo comenzó cuando Gordon Mellish, un leñador y pescador jubilado, recibió el aviso de que tres pequeñas nutrias habían quedado enredadas en una red cerca del puerto deportivo. Tras cortar las cuerdas, dos de ellas parecían encontrarse bien, pero la tercera permanecía inmóvil. Mellish, que ya había practicado reanimación cardiopulmonar a personas durante sus años en el mar, decidió intentarlo también con el pequeño animal.
Un soplo vital
Primero intentó estimular el corazón de la nutria, pero no obtuvo respuesta. Entonces cubrió con su boca el hocico del animal y le insufló aire. “Le di un pequeño masaje al corazón y no pasaba nada, así que le di un soplo de vida”, recordó después. La maniobra funcionó y la nutria comenzó a reaccionar. Mellish reconoció que había realizado reanimación boca a boca a unas diez personas a lo largo de su vida, pero nunca antes había tenido que hacerlo con una nutria.
Avistamientos posteriores confirmaron además que la nutria volvió a reunirse con sus hermanos y con su madre.
El rescate, sin embargo, no terminó ahí. Robin Quirk, otra vecina que se encontraba entre las personas reunidas, se hizo cargo del animal mientras buscaban asesoramiento especializado. Le preparó una zona protegida del sol y de las aves rapaces, además de un lugar donde pudiera descansar.
Como el centro de recuperación de fauna se encontraba a varias horas de distancia y requería incluso tomar un ferry, Quirk pasó la noche cuidando a la nutria en su coche y emprendió el viaje al día siguiente. Durante el trayecto llegó incluso a silbarle una pequeña nana para tranquilizarla.

Un hombre practica RCP a una nutria bebé y consigue salvarle la vida
Vuelta a casa
Una vez en el centro especializado, la pequeña nutria permaneció una semana en rehabilitación hasta recuperar fuerzas suficientes para regresar a su entorno natural. Mellish y Quirk fueron invitados a presenciar la liberación en Alert Bay. Al entrar de nuevo en el agua, el animal se giró durante unos instantes antes de continuar nadando, una escena especialmente emotiva para quienes habían participado en su rescate.
Avistamientos posteriores confirmaron además que la nutria volvió a reunirse con sus hermanos y con su madre. Según quienes siguieron su evolución, incluso parece reconocer a Quirk cuando escucha la nana que ella le silbaba durante el viaje al centro de recuperación.
Mellish resumió la experiencia con una frase sencilla: “Una vida es una vida, sea lo que sea. Intenta hacer todo lo posible por salvarla”. En este caso, un gesto rápido, los cuidados de varios vecinos y una semana de recuperación bastaron para que una nutria que parecía perdida pudiera volver con su familia.
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