La amistad entre un perro y un pato devuelve la alegría a una golden retriever con epilepsia

La amistad entre un perro y un pato devuelve la alegría a una golden retriever con epilepsia
La amistad entre un perro y un pato devuelve la alegría a una golden retriever con epilepsia

Barley tenía siete años cuando fue diagnosticada con epilepsia después de sufrir varias convulsiones. La medicación consiguió controlar los ataques, pero también provocó un cambio evidente en su comportamiento: dormía mucho, estaba más apagada y apenas mostraba interés por jugar. Todo empezó a cambiar en mayo de 2024, cuando la familia Cannarelli acogió temporalmente a Louie, un pato Pekín de apenas cuatro días. Desde su primer encuentro, ambos animales parecieron sentirse cómodos juntos y comenzaron una amistad que, dos años después, continúa formando parte de su rutina diaria.

Amistad inesperada

Louie llegó a casa después de que Justin Cannarelli viera una publicación de una profesora que buscaba un nuevo hogar para dos patitos nacidos en un colegio de Long Island, en Estados Unidos. La idea inicial era cuidarlos durante un fin de semana y trasladarlos después al centro de jardinería que dirige la familia.

La amistad empezó a conocerse fuera de casa cuando Tori abrió una cuenta en Instagram para compartir fotografías y vídeos de ambos.

Uno de los animales murió durante la primera noche, pero Louie se quedó. Barley se acercó inmediatamente a su pequeño recinto y ambos comenzaron a interactuar. “Se enamoraron el uno del otro al instante. Fue lo más extraño”, recuerda Tori Cannarelli, responsable de los dos animales.

En pocas semanas eran inseparables. Cada mañana, Barley acudía al recinto exterior de Louie, donde el pato cuenta con una zona protegida del viento y una pequeña piscina. Juegan, se persiguen suavemente e incluso intentan comer del plato del otro.

Pero la familia empezó a observar algo todavía más especial: Barley recuperaba poco a poco su antiguo carácter. “Volvió a sonreír, volvió a mover la cola y volvió a tener personalidad”, explicó su dueña al recordar el cambio que siguió a la llegada del pato.

La amistad entre un perro y un pato que ha emocionado a millones de personas

Vínculo real

Aunque Tori bromea llamando a Louie el “pato de apoyo emocional” de Barley, los expertos señalan que este tipo de relaciones entre especies diferentes sí pueden generar vínculos sociales reales. El psicólogo Stanley Coren explica que tanto los perros como los patos son animales sociales y pueden sentirse más tranquilos cuando tienen cerca a un individuo familiar que no perciben como una amenaza.

En este caso también pudo influir que Louie llegara cuando todavía era una cría. Según Coren, determinados estímulos de los animales jóvenes pueden despertar comportamientos protectores en otras especies, que con el tiempo pueden evolucionar hacia una relación estable.

La amistad empezó a conocerse fuera de casa cuando Tori abrió una cuenta en Instagram para compartir fotografías y vídeos de ambos. Durante un tiempo apenas tuvo seguidores, pero en los últimos meses algunas publicaciones han alcanzado millones de visualizaciones y han convertido a Louie y Barley en una pequeña sensación en internet.

La familia evita presentar al pato como un tratamiento médico: la medicación sigue siendo la que controla la epilepsia de Barley. Pero sí tienen claro el efecto que su compañía ha tenido en su día a día. Una amistad improbable entre dos especies terminó devolviendo juegos, movimiento y alegría a una perra que llevaba meses apagada.

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