Mission 300, impulsada por el Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo, ya ha llevado acceso a la electricidad a más de 50 millones de personas en 40 países de África y quiere alcanzar a 300 millones antes de 2030.
Hay avances que cambian una estadística y otros que cambian la vida cotidiana. Tener electricidad pertenece claramente al segundo grupo. Significa poder conservar medicinas, estudiar por la noche, abrir un pequeño negocio, refrigerar alimentos o bombear agua para regar. Por eso la última cifra anunciada por Mission 300 es tan importante: más de 50 millones de personas en 40 países africanos ya han conseguido acceso a la electricidad gracias a esta iniciativa conjunta del Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo. No es una meta final, pero sí un paso enorme hacia algo todavía más ambicioso: conectar a 300 millones de personas antes de 2030.
Un salto real
La iniciativa está proporcionando acceso a la electricidad a un ritmo casi dos veces más rápido que al comienzo del programa. La estrategia no se ha limitado a ampliar redes: también ha invertido en toda la cadena energética, desde generación y transmisión hasta distribución final y soluciones fuera de red.
“Cincuenta millones de personas conectadas es un hito, pero la verdadera historia está en la velocidad y en la alianza que lo ha hecho posible”.
Los ejemplos concretos ayudan a entender la escala del cambio. En Tanzania, 7,5 millones de personas han conseguido acceso a la electricidad bajo Mission 300, lo que supone multiplicar por cinco el ritmo medio anual de electrificación previo al programa. En Etiopía, otras 4,6 millones se han conectado gracias, entre otras cosas, a reformas que abarataron el acceso a la red.
La iniciativa también ha movilizado una financiación muy significativa. Hasta ahora, el Banco Africano de Desarrollo y el Banco Mundial han comprometido casi 15.000 millones de dólares, han atraído unos 4.500 millones adicionales en cofinanciación y otros socios han prometido más de 7.000 millones para apoyar el sector energético africano.

La electricidad llega a 50 millones de personas en África y abre nuevas oportunidades de vida
Mucho más
El Banco Mundial insiste en que la electricidad no es solo una cuestión técnica. Su presidente, Ajay Banga, lo resumió así: “Cincuenta millones de personas conectadas es un hito, pero la verdadera historia está en la velocidad y en la alianza que lo ha hecho posible”. Y añadió una idea que encaja perfectamente con el alcance real de esta noticia: “La electricidad no es solo energía. Es lo que hace posible: empleo, negocios, atención sanitaria, educación y oportunidades”.
Esa visión también aparece en las declaraciones del presidente del Banco Africano de Desarrollo, Sidi Ould Tah, que vincula la electrificación con la seguridad alimentaria, la conservación de medicamentos y una mayor inclusión económica y social. No se trata solo de encender una bombilla, sino de poner en marcha condiciones básicas para una vida más segura y con más opciones.
Otro de los elementos clave del programa es la coordinación. Más de 30 países ya han lanzado o están trabajando con los llamados National Energy Compacts, planes nacionales para reforzar sus sistemas energéticos, ampliar la generación asequible, impulsar soluciones renovables y atraer inversión privada. Esa combinación de reformas, financiación pública y participación empresarial es una de las razones que explican la aceleración reciente.
Cuando la cooperación internacional funciona y se traduce en resultados medibles, millones de personas ganan algo tan básico como transformador. En este caso, la electricidad no solo ilumina hogares. También abre puertas a una vida con más salud, más educación y más futuro.
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