Un niño de 11 años salva a un hombre de morir ahogado en una piscina

Un niño de 11 años salva a un hombre de morir ahogado en una piscina
Un niño de 11 años salva a un hombre de morir ahogado en una piscina

Hay historias que recuerdan que el valor no entiende de edad. Eso es lo que ocurrió en Lexington, en Kentucky, cuando un niño de solo 11 años vio que un hombre se hundía en una piscina y decidió actuar sin esperar a que lo hiciera nadie más. Mientras los adultos alrededor tardaban en reaccionar, Avory Woolery se puso las gafas, se lanzó al agua y logró sacar al hombre hasta un lugar seguro. Después llegaron más manos, la asistencia médica y la ambulancia. Pero el primer paso, el más urgente, lo dio él. La buena noticia no está solo en el rescate, sino en la mezcla de empatía, reflejos y coraje que mostró un niño que, en unos segundos, entendió que no podía quedarse quieto.

Sin dudar

El accidente ocurrió en la piscina de un complejo de apartamentos. Según contó después el propio Avory, vio que el hombre estaba en apuros y que nadie estaba haciendo nada, así que decidió intervenir por su cuenta.

La rapidez de reacción, como en este caso, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

Nadie estaba haciendo nada, así que me puse las gafas. Fui bajo el agua”, explicó. También añadió que no estaba dispuesto a mirar hacia otro lado: “No iba a dejar que otro hombre muriera hoy. Es un ser humano. Debe ser tratado como tal”.

Tras conseguir sacarlo del agua, otra persona comenzó a practicarle maniobras de reanimación hasta que llegaron los servicios de emergencia. El hombre fue trasladado al hospital en estado grave.

Un niño de Kentucky evita una tragedia al sacar a un hombre del fondo de una piscina

Un ejemplo

El padre del niño, Sean Woolery, contó que estaba impresionado por la rapidez con la que reaccionó su hijo. “Estoy orgulloso de él”, dijo después del rescate, en una escena que dejó a muchas personas del entorno conmocionadas.

La historia ha servido también para recordar algo importante: los ahogamientos no siempre se parecen a lo que imaginamos. Desde la YMCA del norte de Lexington explicaron que muchas veces la víctima apenas salpica, no grita y puede desaparecer bajo el agua en silencio.

Por eso insisten en que conviene designar siempre a una persona atenta cuando hay un grupo cerca de una piscina o de cualquier zona de baño. La rapidez de reacción, como en este caso, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.

La buena noticia está ahí: un niño vio a alguien en peligro y decidió ayudar. Y en un momento en que muchos se habrían quedado paralizados, Avory hizo lo más difícil y lo más valioso: actuar.

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