Un proyecto intergeneracional está convirtiendo las experiencias de los mayores de Fitero, en Navarra, en un legado para todo el municipio. Residentes del centro San Raimundo y alumnos de primaria y secundaria comparten recuerdos sobre oficios, fiestas, gastronomía y lugares emblemáticos que después se transforman en microrrelatos, entrevistas y otros formatos.
El Archivo Vivo de Fitero, impulsado por la Universidad de Navarra, busca algo más que conservar historias. La iniciativa quiere mejorar el bienestar emocional, la participación y la inclusión social de las personas mayores mediante encuentros con niños y adolescentes. Comenzó en julio y continuará hasta diciembre, y hasta ahora ya han participado 25 residentes y alrededor de 30 menores, con nuevas incorporaciones previstas a partir de septiembre.
Memoria compartida
Durante los talleres, los niños entrevistan a los residentes sobre cómo era antiguamente la vida en Fitero. Hablan de tradiciones, antiguos oficios, celebraciones, recetas o rincones del pueblo que forman parte de la memoria colectiva.
La iniciativa está coordinada por investigadores y docentes de la Universidad de Navarra y cuenta con apoyo del Gobierno de Navarra.
Después, esas conversaciones se convierten en microrrelatos, respetando siempre el ritmo y la forma de expresarse de cada persona mayor. Gorka Jiménez, encargado de facilitar y documentar los encuentros, explica que su papel consiste en acompañar el proceso para que las historias se recojan con respeto y la experiencia resulte agradable para todos.
Miguel Martínez, de 88 años y residente en San Raimundo desde 2021, resume así lo que supone participar: “Me ha hecho mucha ilusión recordar cómo era Fitero cuando yo era joven y poder contárselo a los niños desde mi experiencia”. Su hermana Alicia destaca además el intercambio que se produce: “Nosotros contamos cómo era la vida antes y los niños nos cuentan cómo se vive ahora”.
Los más pequeños también están descubriendo una parte del pueblo que no conocían. Mohammed, de 10 años, asegura que le ha sorprendido cuánto recuerdan los mayores, mientras que Loubna, de 13, destaca que gracias a ellos están aprendiendo “cosas que no están en ningún libro”.

Niños y mayores crean juntos un archivo para conservar la historia de Fitero
Legado común
Todo ese material no quedará limitado a los talleres. El proyecto culminará con un podcast intergeneracional, una exposición y un mapa de la memoria con códigos QR repartidos por distintos puntos significativos de Fitero.
Cada código permitirá acceder a una entrevista en la que una persona mayor contará sus recuerdos vinculados a lugares concretos, como la antigua Sociedad de Baile la Amistad, el humilladero o la alcoholera. De esta forma, las historias personales pasarán a formar parte de un archivo accesible para todo el municipio.
La iniciativa está coordinada por investigadores y docentes de la Universidad de Navarra y cuenta con apoyo del Gobierno de Navarra a través de una convocatoria de innovación social vinculada a la llamada silver economy.
Para Gorka Jiménez, el valor del proyecto está precisamente en esa doble dirección: “Une generaciones, pone en valor la experiencia de las personas mayores, deja un legado para todo el municipio y, sobre todo, mitiga la soledad”. Una forma sencilla de demostrar que escuchar una historia puede servir al mismo tiempo para acompañar a quien la cuenta y para conservarla para quienes vendrán después.
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