Una graduación en Medicina ha unido dos generaciones de una misma familia con seis décadas de diferencia. Westel Creager, médico de 97 años, regresó a la Universidad de Kentucky para cumplir la promesa de acompañar a su bisnieta Haiden Hauret cuando ella siguiera sus pasos y recibiera su propia bata blanca.
Cuando Haiden Hauret se preparaba para comenzar la universidad, su bisabuelo le hizo una promesa: si algún día lograba entrar en Medicina, él estaría presente cuando llegara el momento de graduarse. Haiden no solo consiguió cumplir ese objetivo, sino que terminó estudiando en la misma Universidad de Kentucky en la que Westel Creager se había formado unos 60 años antes. Este verano, a los 97 años, el antiguo médico pudo regresar al campus y contemplar cómo una nueva generación de su familia continuaba el camino que él había iniciado décadas atrás.
Mismo camino
La historia de Westel tampoco comenzó de forma convencional. Antes de estudiar Medicina trabajó como carpintero y regresó más tarde a las aulas decidido a cambiar el rumbo de su vida. Cuando entró en la facultad era el alumno de mayor edad de su promoción, pero consiguió terminar los estudios y comenzar una larga carrera sanitaria.
“Nunca eres demasiado mayor, así que sigue esforzándote, incorpora nuevas aficiones y cambia de camino si es necesario”.
Durante décadas trabajó en servicios de urgencias y continuó ejerciendo hasta bien entrada la setentena. Su familia recuerda además su compromiso con personas con menos recursos y su participación en iniciativas médicas fuera de Estados Unidos.
Según su nieta Kristi Johnson, Westel obtuvo incluso la licencia de piloto y viajó a México con organizaciones solidarias para atender a pacientes. También participó posteriormente en la creación de un centro dedicado a personas con VIH/sida.
Pese a esa trayectoria, ninguno de sus descendientes había elegido hasta ahora la misma profesión. Haiden se convirtió en la primera en seguir directamente sus pasos, y además lo hizo en la misma universidad donde él había comenzado su carrera médica.

A los 97 años vuelve a su facultad para acompañar a su bisnieta en su graduación en Medicina
Promesa cumplida
Westel mantuvo durante los años de formación de su bisnieta la intención de acudir a ese momento especial. Su familia incluso preparó una nueva bata blanca para que pudiera vestirla durante el acto, evocando la que él mismo había llevado durante su etapa como médico.
Cuando se la puso y vio a Haiden recibir la suya poco después, apenas pudo contener la emoción. “Estoy abrumado”, llegó a decir mientras contemplaba la escena, recogida después en un vídeo compartido por la familia.
Su historia contiene además otro mensaje que la familia ha querido destacar. Westel suele repetir que nunca es demasiado tarde para cambiar de rumbo, aprender algo nuevo o perseguir una meta. “Nunca eres demasiado mayor, así que sigue esforzándote, incorpora nuevas aficiones y cambia de camino si es necesario”, resume uno de sus consejos.
Sesenta años después de pasar por las mismas aulas, Westel pudo volver para ver cómo su bisnieta comenzaba a escribir su propia historia en Medicina. Una promesa sencilla terminó convirtiéndose en un encuentro entre dos generaciones, dos batas blancas y una misma vocación de cuidar a los demás.
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