El profesor estadounidense Ronald Sakolsky recaudó 5.000 dólares en 1999 para ayudar a Yin Yuzhen a combatir la desertificación en China. Casi tres décadas después, aquella aportación ha contribuido a levantar un bosque de más de 50.000 árboles.
Un abrazo en un aeropuerto de Mongolia Interior ha cerrado una historia que comenzó al otro lado del mundo hace casi tres décadas. Ronald Sakolsky ha regresado a China para reencontrarse con Yin Yuzhen y conocer el bosque que creció gracias, en parte, a una donación que realizó en 1999.
El profesor estadounidense llegó el 23 de agosto a Ordos, en el norte de China, donde Yin lo esperaba después de años sin verse. Ambos se abrazaron emocionados nada más encontrarse.
Pero detrás de ese reencuentro hay una historia que comenzó cuando el paisaje que hoy está cubierto de árboles era principalmente arena.
Una ayuda de 5.000 dólares para plantar árboles
En 1999, Sakolsky trabajaba como profesor de inglés en la provincia china de Henan gracias a un programa de intercambio educativo entre Estados Unidos y China.
Fue entonces cuando conoció a través de los medios la historia de Yin Yuzhen, una mujer que llevaba años plantando árboles para frenar el avance de la desertificación en la zona arenosa de Maowusu, en Mongolia Interior.
Su trabajo le impresionó y decidió ayudarla. Sakolsky comenzó a contactar con diferentes organizaciones estadounidenses hasta conseguir recaudar 5.000 dólares para apoyar las labores de reforestación.
El dinero permitió comprar y plantar miles de pequeños árboles en una zona que entonces estaba muy degradada.
Con los años, aquellas plantaciones siguieron creciendo. Según Xinhua, más de 50.000 árboles relacionados con aquella aportación forman hoy un bosque donde antes predominaba el terreno arenoso.
Casi tres décadas cuidando aquel bosque
El resultado no llegó únicamente con aquella donación. Durante décadas, Yin Yuzhen y su familia han seguido plantando, regando y protegiendo la vegetación frente a unas condiciones especialmente difíciles.
Yin lleva alrededor de 40 años trabajando contra la desertificación en esta región y se ha convertido en una figura reconocida en China por su labor de reforestación.
Mientras el bosque continuaba creciendo, ella quería volver a contactar con la persona que había contribuido a hacerlo posible.
En mayo de 2026 publicó un vídeo desde la zona en el que invitaba a Sakolsky a regresar para comprobar en qué se había convertido aquella ayuda. La petición se difundió rápidamente y ambos consiguieron reencontrarse primero mediante una videollamada.
Después llegó la promesa de volver personalmente.
El abrazo que llegó este verano
Tres meses después, Sakolsky, ahora jubilado, ha cumplido esa promesa.
Yin lo recibió el 23 de agosto en el aeropuerto de Ordos después de preparar durante semanas su llegada. Incluso aprendió algunas palabras en inglés para darle la bienvenida.
El profesor estadounidense, de 69 años, también había contado antes del viaje que uno de sus mayores deseos era regresar a Maowusu y conocer personalmente el resultado de aquella iniciativa.
Durante su estancia está previsto que ambos recorran el bosque y vuelvan a plantar árboles juntos, recuperando así una actividad que los unió hace casi tres décadas.
Aquellos 5.000 dólares recaudados en 1999 no terminaron únicamente convertidos en pequeños árboles recién plantados. Hoy forman parte de un bosque de más de 50.000 ejemplares que continúa creciendo en una zona que durante años estuvo amenazada por la desertificación.









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