El pienso circular para animales desarrollado por el proyecto europeo LIFE F3 aprovecha productos elaborados para el consumo humano que ya no pueden comercializarse. La iniciativa ha ampliado la capacidad de procesamiento en más de 50.000 toneladas anuales y prepara su expansión, con España entre sus mercados prioritarios.
Galletas rotas, cereales fuera de especificación o alimentos envasados que ya no pueden llegar a las tiendas no tienen por qué acabar desperdiciados. El proyecto LIFE F3, cofinanciado por el programa LIFE de la Unión Europea, ha demostrado que estos productos pueden procesarse y convertirse en ingredientes de calidad para alimentar animales. La tecnología, implantada por la empresa belga Trotec, ya funciona en plantas de Bélgica y Francia, mientras se construye una tercera fábrica en Polonia y avanzan las conversaciones comerciales para introducir el modelo en España.
Segunda oportunidad
El proceso comienza separando el alimento de su envoltorio para poder recuperarlo y transformarlo. Después, los materiales de envasado (como aluminio, cartón, papel y plástico) se clasifican y se envían a sus correspondientes circuitos de reciclaje.
“El estudio nos permitió pasar de una percepción general de la demanda europea a una clasificación estructurada de los territorios más adecuados para expandirnos”.
De esta manera, el proyecto aprovecha tanto el contenido como el envase y evita que recursos ya producidos terminen desechados. La solución ha permitido ampliar la capacidad de procesamiento de Trotec en más de 50.000 toneladas al año, superando el objetivo inicialmente previsto.
Según la Agencia Ejecutiva Europea de Clima, Infraestructuras y Medio Ambiente, el modelo también ha liberado el equivalente a más de 9.000 hectáreas de terreno agrícola, al reducir la necesidad de cultivar nuevas materias primas destinadas a la producción de pienso. Además, disminuye la dependencia europea de productos importados y reduce la huella de carbono asociada a la alimentación animal.

El pienso circular para animales recupera más de 50.000 toneladas de alimentos al año
Camino al mercado
Los resultados han permitido abrir nuevas líneas destinadas a la alimentación de mascotas, que actualmente se encuentran en fase piloto, además de los productos ya dirigidos al ganado vacuno y porcino. El equipo también estudia otras posibles aplicaciones para aprovechar diferentes tipos de excedentes alimentarios.
El apoyo europeo no se ha limitado al desarrollo técnico. Un estudio de mercado y un plan empresarial ayudaron a identificar Polonia y España como destinos prioritarios para extender la tecnología. En el caso español, ya existen conversaciones comerciales activas.
“El estudio nos permitió pasar de una percepción general de la demanda europea a una clasificación estructurada de los territorios más adecuados para expandirnos”, explicó Sigrid Pauwelyn, directora del proyecto y consejera delegada en funciones de Trotec.
La buena noticia está en convertir un problema cotidiano en una solución práctica: alimentos que ya no podían venderse regresan a la cadena productiva como pienso, mientras sus envases encuentran una vía de reciclaje. Un ejemplo de cómo la economía circular puede reducir residuos y aprovechar mejor aquello que ya hemos producido.
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