La agricultura de precisión da un nuevo paso con una tecnología desarrollada desde el CSIC capaz de analizar cada árbol de forma individual. Sensores, inteligencia artificial y modelos digitales permiten conocer sus necesidades de agua y decidir cuándo y cuánto regar, con el objetivo de reducir consumos y mejorar la rentabilidad de las explotaciones.
Gestionar una finca como si todos sus árboles fueran iguales puede significar desperdiciar agua y recursos. Para cambiar este modelo, la empresa de base científica Asymetree, surgida del Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC, ha creado una plataforma que estudia cada ejemplar por separado. La herramienta tiene en cuenta su tamaño, crecimiento, producción y estado hídrico y convierte toda esa información en recomendaciones concretas para los agricultores. Ya se está probando en 15 fincas piloto de olivar, almendro y otros cultivos leñosos.
Árbol por árbol
La tecnología emplea sistemas LiDAR, similares a los utilizados por los vehículos autónomos, para crear modelos tridimensionales de las plantaciones y calcular el volumen de copa de cada árbol. Este dato permite estimar con mayor precisión cuánta agua puede necesitar cada ejemplar.
El desarrollo es el resultado de más de veinte años de investigación en teledetección, riego de precisión y análisis de cultivos.
A estos modelos se suman sensores infrarrojos capaces de detectar el estrés hídrico antes de que sea visible a simple vista. Cuando una planta empieza a sufrir falta de agua, cierra los poros de sus hojas y aumenta su temperatura, una señal que el sistema puede identificar de manera temprana.
Toda la información se reúne en la plataforma digital SAQIA junto a datos de estaciones meteorológicas, humedad del suelo, caudalímetros y otros dispositivos instalados en la finca. A partir de ellos, el sistema ayuda a redistribuir el agua disponible hacia los árboles que realmente la necesitan.
“La próxima revolución del olivar será dejar de gestionar la finca en bloque para empezar a gestionar cada árbol con precisión”, explica José Antonio Jiménez Berni, investigador del IAS-CSIC y uno de los impulsores de Asymetree.

Una tecnología del CSIC lleva la agricultura de precisión árbol por árbol
Cada gota cuenta
Uno de los principales objetivos es reducir el consumo de agua y energía en un contexto marcado por las sequías recurrentes y el aumento de los costes agrícolas. Ajustar el riego permite evitar aportes innecesarios y proteger al mismo tiempo la producción cuando los recursos disponibles son limitados.
La plataforma también puede detectar problemas de funcionamiento como válvulas que no se abren, caídas de presión o fallos en el sistema de riego. En explotaciones menos automatizadas, esto puede reducir desplazamientos y facilitar la organización diaria del trabajo.
El desarrollo es el resultado de más de veinte años de investigación en teledetección, riego de precisión y análisis de cultivos. Entre los trabajos previos del equipo figuran cámaras térmicas instaladas en drones, sensores LiDAR e hiperespectrales y el primer robot de fenotipado de campo desarrollado en España.
Aunque comenzó aplicada al olivar, almendro, pistacho, viña y cítricos, sus responsables aseguran que la tecnología puede adaptarse a otros cultivos de regadío. La idea resume bien su objetivo: utilizar los datos para producir mejor sin gastar agua de más y conseguir que cada gota llegue justo donde hace falta.
Fuente:









0 comentarios