El superhéroe que recorre España para ‘salvar’ a niños con cáncer

El superhéroe que recorre España para salvar a niños con cáncer

Eduardo Balboa nació en Málaga. Ya con 33 años y como buen superhéroe, lleva una doble vida. En primer lugar forma parte del Cuerpo Nacional de Policía. En su horario de trabajo se dedica a auxiliar y proteger a las personas, pero en su tiempo libre, se disfraza de Spiderman y recorre España para ‘salvar’ a niños con cáncer.

13 de octubre de 2022

Edu, como nos pide que le llamemos, tiene 33 años. Hace ocho que se transforma en Spiderman y visita las plantas de oncología de los principales hospitales del país para animar a los niños enfermos de cáncer.

Se dedica a hablar y jugar con ellos. De hecho, Edu ayuda a los niños a transitar ‘sin miedo’ en su camino hacia el otro lado cuando la medicina ya no puede hacer más.

Hoy traemos una entrevista que demuestra la gran importancia de la solidaridad y el compromiso por el bienestar ajeno, un superhéroe digno de poderes. De hecho, el hombre que se esconde tras la máscara, ha sido condecorado con la distinción al Mérito Policial.

– ¿Cómo surgió la inspiración para alegrar a los niños enfermos con cáncer? ¿Qué te llevo a hacerlo?

Hace once años, cuando visitaba hospitales de toda España pero especialmente en Málaga. Comencé como un voluntario normal en acompañamiento de niños con cáncer.

Fue así como en USA vi a un padre darle una sorpresa a su hijo. Entró en la habitación del hospital disfrazado de Spiderman. Inmediatamente sentí la necesidad de visitar las plantas de oncología pediátrica de toda España disfrazado, cosa que nunca se había hecho en nuestro país.

La satisfacción de ayudar

– ¿Cómo reaccionan los niños al verte?

Los niños se quedan literalmente flipando, no es lo mismo ver a Spiderman en TV que verlo en persona entrando por la puerta de la habitación.

Esa sorpresa tiene un efecto muy positivo en ellos, pues está demostrado que en algún caso le sube las defensas y el ánimo. De hecho, es muy importante lograr esos niveles de positivismo en este tipo de enfermedades tan largas y duras.

– ¿Qué es lo más satisfactorio de llevar a cabo esta acción tan bonita?

Lo más satisfactorio es saber que estás ayudando y acompañando a estos niños y sus familias. También es cierto que se trata de una de las peores etapas de su vida. Sin embargo en mi caso estás aportando tu granito de arena en ese proceso, ver sus caras de alegría son el mejor de los regalos.

– ¿Cada cuánto sueles visitarlos? ¿Trabajas en el hospital?

Disfrazado voy cuando me llaman, no hay una cadencia establecida, me llaman y voy al hospital que sea, he recorrido casi todas las plantas oncológicas de España. No me gusta ir muy a menudo, ya que si metes a Spiderman todas las semanas en el hospital, acaba perdiendo el efecto esa sorpresa e ilusión. Por ejemplo, sería como que los Reyes Magos te visitaran una vez por semana, la noche de reyes dejaría de tener ese efecto… Sin embargo, antes de la pandemia iba todos los días sin tener que disfrazarme, ahora las normas son más restrictivas.

Reparto de amor incondicional

– Sabemos que eres un gran amante de los animales y parte de tu vida la dedicas a rescatar animales, ¡cuéntanos más sobre esta labor!

Soy amante de los animales desde que tengo uso de razón, creo que es un regalo poder coexistir con ellos y tenemos la obligación de respetarles. De hecho, colaboro con muchas asociaciones de animales de diversos lugares de España, en especial con la protectora de Málaga, perros de Málaga y Amar PPP.

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– ¿Qué es lo mejor de poder ayudar a los animales?

Lo mejor de amar a los animales es ver su capacidad de recuperación en las peores situaciones y su capacidad de repartir amor incondicional aún habiendo sido brutalmente maltratados por el ser humano. Incluso sabiendo que no tienen a nadie que les proteja, ya que el estado y el resto de instituciones públicas les dan la espalda por completo, no estando verdaderamente protegidos por la ley.

– ¿Cuál es la mejor noticia que has recibido recientemente?

Por suerte, recibo muchas buenas noticias. Sin embargo, recibo muchas malas… Dedicarte a estas cosas es siempre una montaña rusa de emociones en la que tienes que mantenerte lo más estable posible. Cuando un niño o niña acaba su tratamiento, por ejemplo, o un animal rescatado encuentra un hogar donde le traten con cariño, te sientes lleno y feliz.

Mi misión es hacer acompañamientos a niños y niñas cuando ya están en cuidados paliativos, es decir, les acompañamos a morir. Los acompaño a marcharse sin miedo, les digo que todo saldrá bien, que se irán al Cielo, les doy la mano y les ayudo a que se vayan tranquilos.

Es una labor muy silenciosa, pues hablar de la muerte es un tema tabú. Es muy importante acompañar a los niños y sus familias en ese proceso, para que lo hagan lo más en paz posible dentro de la extrema dureza de la situación.

Lo que Hay que Saber
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