Tres tipos de conocimiento para una vida más consciente

Tres tipos de conocimiento para una vida consciente

La consciencia es uno de los grandes misterios de la ciencia. Hoy descubrimos, de la mano de la Fundación Logosófica, los tres tipos de conocimiento para una vida más consciente. Lee este artículo con atención, ¿los conocías todos?

24 de septiembre de 2023

LLa consciencia es uno de los grandes misterios de la ciencia. Hay estudios de neurología que pueden ubicar las neuronas que entran en actividad cuando somos conscientes, pero no se sabe cómo se crea la consciencia, cómo surgen los pensamientos y la percepción de uno mismo.

El psicoanálisis, creado por Sigmund Freud a principios del siglo pasado, habla del consciente y del inconsciente para significar que hay zonas de la mente que están fuera del control de la razón y responden a una voluntad más instintiva.

La prerrogativa de construir nuestra consciencia

Más allá de la ciencia, en las filosofías y religiones orientales como el yoga en sus diversas escuelas, se habla de consciencia en relación a prácticas corporales como la respiración que llevan la atención al presente.

En medio a tantas opiniones diferentes, cabe preguntarse, ¿qué concepto de consciencia tengo? y ¿qué aporta ese concepto de consciencia a mi vida? Las investigaciones de la neurología son muy interesantes, pero ¿me ayudan a vivir una vida más equilibrada y serena?

En Logosofía, la consciencia es algo que vamos formando a lo largo de la vida y se forma gracias a los conocimientos y experiencias que integramos. De esa manera, la consciencia no es algo abstracto o algo que deriva del instinto, sino algo que podemos construir – y cabe a cada uno construirla bien o deficientemente.

Los conocimientos que adquirimos vienen a ser algo como “faros” que iluminan nuestro mundo interno y nos permiten conocernos mejor a nosotros mismos.

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La actitud consciente del individuo

Así, el conocimiento de las facultades que componen mi sistema mental se convierte en un faro que me ayuda a “ver” qué facultades uso en cada situación y así conocer las características de mi mente. Puedo aprender a observar si mi mente tiene la tendencia a usar la facultad de imaginar para imaginar problemas que me hacen vivir en el temor, si mi mente usa mucho la facultad de razonar y busco siempre la explicación lógica a lo que estoy viviendo.

El conocimiento de los pensamientos es un faro que me permite observar qué pensamientos se presentan más frecuentemente en mi mente, y me permite ver si doy mucho espacio a pensamientos pesimistas, alarmistas o serenos y optimistas. El conocimiento de las facultades de la sensibilidad me permite observar qué sentimientos surgen en mi interno. Y así, un largo etcétera.

“La Logosofía ha expresado que la conciencia es la esencia viva de los conocimientos que la integran, lo cual da idea de que cuantos más conocimientos asimila, mayor es la actitud consciente, del individuo.”(del libro, El espíritu)

Tres tipos de conocimiento trascendente

Si la consciencia se amplía con los conocimientos, a mayor cantidad de conocimientos, mayor consciencia. Pero, ¿qué conocimientos tenemos que buscar? No se trata acaso de aprender un idioma nuevo cada año y sacarse muchas carreras. Logosofía sugiere empezar por tres puntos:

1) El conocimiento de uno mismo, a través de la observación diaria de nosotros mismos, de nuestros pensamientos, modalidades y estados internos, y del estudio de nuestras experiencias. 

2) El conocimiento del mundo mental, el mundo de los pensamientos que, al no tener un cuerpo físico, pueden pasar de una mente a otra y pensamientos ajenos a veces influyen poderosamente en nuestra vida sin que nos demos cuenta (¿quién no ha tomado alguna vez una decisión pensando en el “qué dirán?”). El conocimiento de los pensamientos es una de las grandes revelaciones de la Logosofía. 

3) El conocimiento de la naturaleza y sus leyes, ya que en esa inteligencia universal podemos encontrar inspiración y orientación para nuestra vida. Es mejor nadar a favor que en contra de la corriente del río, pero para eso hay que saber observar hacia dónde va la corriente. 

 

Así mismo, las experiencias también pueden ampliar nuestra consciencia, si sabemos extraer de ellas aprendizajes para nuestra vida. Y eso no es tan fácil. ¿Por qué cuesta tanto aprender de los errores y no tropezar más veces con la misma piedra? Posiblemente, eso tenga que ver con la falta de hábitos conscientes, como la observación de sí mismo, el estudio de las experiencias vividas en el día a día, y el confiar demasiado en la memoria que a veces mezcla los hechos con la imaginación, en vez de extraer la esencia de cada experiencia para que forme un “faro” más que ilumina el entendimiento.

En una carta a su hijo, el autor de Logosofía recomendaba: “Cada fracaso deberás tomarlo como principio de triunfo, siempre que de él extraigas el elemento que te faltó para vencer.” (del libro, Bases para Tu Conducta). ¿Y cómo extraer conocimientos útiles para nuestra vida?

Logosofía no es una lista de conocimientos a memorizar, sino que presenta un método de evolución consciente que nos capacita para que cada uno adquiera conocimientos con los cuales vivir una vida más equilibrada y más feliz.

 

Artículo escrito por Zora Kovacic. 
Investigadora Ramón y Cajal en la Universitat Oberta de Catalunya y Docente de la Fundación Logosófica.

Más información: www.logosofia.org.es

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