Una nueva investigación abre una vía prometedora para proteger a los recién nacidos frente a infecciones graves. La vacunación materna contra Klebsiella pneumoniae, una bacteria cada vez más resistente a los antibióticos, consiguió que más del 80% de las crías sobrevivieran a una infección letal en un estudio con ratones. Los anticuerpos transferidos por las madres proporcionaron protección durante las primeras semanas de vida, una etapa especialmente vulnerable.
Klebsiella pneumoniae es una de las principales causas de sepsis neonatal en países de ingresos bajos y medios. La creciente resistencia de algunas cepas a los antibióticos dificulta además su tratamiento y actualmente no existe una vacuna autorizada para prevenir estas infecciones. Investigadores de la Universidad de Washington en San Luis han probado ahora una estrategia diferente: vacunar a las madres para que sean ellas quienes transmitan temporalmente sus defensas a los recién nacidos. Los resultados aportan una primera prueba experimental de esta posibilidad.
Protección materna
Para realizar el experimento, los investigadores vacunaron a ratonas en el momento del apareamiento y administraron una o dos dosis adicionales durante la gestación. La vacuna, desarrollada por la biotecnológica Omniose, estaba diseñada frente a K1 y K2, dos variantes especialmente virulentas de Klebsiella pneumoniae.
El equipo trabaja ahora en nuevas versiones de la vacuna capaces de proteger frente a un número mayor de cepas de Klebsiella pneumoniae presentes en distintas partes del mundo.
Dos semanas después del nacimiento, las crías fueron expuestas a dosis letales de la bacteria. Entre las nacidas de madres no inmunizadas, ninguna sobrevivió a la variante K1 y menos del 35% lo hizo frente a K2. En cambio, entre las crías de madres vacunadas, la supervivencia superó el 80% frente a cualquiera de las dos variantes.
Los propios animales recién nacidos nunca habían recibido la vacuna. Su protección procedía de los anticuerpos transmitidos por sus madres, que los investigadores detectaron tanto en las crías como en la leche durante el seguimiento. Estas defensas se mantuvieron durante al menos seis semanas después del nacimiento.
“Los ratones que nunca fueron inmunizados directamente quedaron altamente protegidos frente a una infección letal gracias únicamente a los anticuerpos duraderos transferidos por su madre”, explica Paeton Wantuch, primera autora del estudio.

Una vacuna durante el embarazo abre una vía para prevenir la sepsis neonatal causada por una superbacteria
Próximos pasos
La estrategia aprovecha un principio que ya se utiliza frente a otras enfermedades: durante los primeros meses de vida, cuando el sistema inmunitario del bebé todavía está desarrollándose, los anticuerpos maternos pueden ofrecer una protección temporal frente a determinadas infecciones.
Para David A. Rosen, autor principal del trabajo, los resultados muestran que la inmunización materna podría “tender un puente sobre esa ventana crítica de vulnerabilidad” y proporcionar defensas desde el nacimiento.
El equipo trabaja ahora en nuevas versiones de la vacuna capaces de proteger frente a un número mayor de cepas de Klebsiella pneumoniae presentes en distintas partes del mundo. El modelo desarrollado permitirá además probar nuevas formulaciones antes de plantear estudios clínicos.
Por ahora, el avance se limita a un modelo animal y no demuestra que la vacuna sea segura o eficaz durante el embarazo en humanos. Sí aporta una nueva vía para investigar cómo proteger a los recién nacidos frente a una bacteria resistente a los antibióticos precisamente durante una de las etapas en las que cuentan con menos defensas propias.
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