Europa podría encontrar parte de los fertilizantes que necesita dentro de sus propias granjas. Un nuevo estudio del Joint Research Centre de la Comisión Europea concluye que los digestatos agrícolas, residuos ricos en nutrientes que quedan después de producir biogás, pueden sustituir parcialmente a los fertilizantes minerales sin reducir la productividad. Su aprovechamiento permitiría reciclar nutrientes, reducir importaciones y avanzar hacia una agricultura más circular.
Estiércol, restos de cultivos y residuos de la industria alimentaria pueden utilizarse para producir biogás mediante digestión anaerobia. Después del proceso queda un material conocido como digestato que conserva elementos aprovechables por las plantas. Un grupo internacional de expertos coordinado por el Joint Research Centre ha analizado ahora qué condiciones permiten utilizar estos residuos de manera segura como fertilizantes. Los resultados muestran que algunas fracciones, especialmente las líquidas con mucho nitrógeno disponible para las plantas, pueden comportarse de forma similar a los fertilizantes sintéticos.
Nutrientes recuperados
El estudio señala que los digestatos con una baja relación entre carbono y nitrógeno y un alto contenido de nitrógeno mineral presentan un rendimiento agronómico comparable al de algunos fertilizantes convencionales. Esto permitiría aprovechar nutrientes que ya están presentes en el sistema agrícola en lugar de depender exclusivamente de nuevos productos minerales.
El estudio plantea medidas como seleccionar adecuadamente las materias primas, controlar posibles contaminantes y utilizar técnicas precisas de almacenamiento y aplicación.
La propuesta resulta especialmente interesante en las regiones con una elevada concentración de ganadería, donde se generan grandes cantidades de estiércol que pueden transformarse primero en energía mediante biogás y después aprovecharse como fuente de nutrientes para los cultivos.
El beneficio sería doble: un mismo residuo podría contribuir primero a producir energía y después regresar al suelo como fertilizante. Un ejemplo de economía circular que puede reducir residuos y aprovechar mejor recursos ya disponibles dentro de Europa.
Esta alternativa cobra además importancia ante la dependencia europea de determinados mercados internacionales. Según el JRC, entre diciembre de 2025 y abril de 2026 el precio de los fertilizantes nitrogenados en la Unión Europea aumentó otro 40%, después de encontrarse ya muy por encima de los niveles de 2020.

Europa estudia aprovechar los residuos del biogás para producir sus propios fertilizantes
Uso responsable
Los investigadores advierten, sin embargo, de que no cualquier digestato puede aplicarse directamente al campo. Su calidad depende de los residuos utilizados para producirlo, el tratamiento posterior, el almacenamiento y las condiciones concretas del terreno donde vaya a emplearse.
Si no se gestionan correctamente, pueden producirse emisiones de amoniaco, filtraciones de nitratos o desequilibrios de nutrientes. Por ello, el estudio plantea medidas como seleccionar adecuadamente las materias primas, controlar posibles contaminantes y utilizar técnicas precisas de almacenamiento y aplicación.
Los resultados llegan además mientras la Unión Europea estudia ampliar el reconocimiento de determinadas fracciones líquidas de digestato dentro de las normas que permiten utilizar fertilizantes nitrogenados recuperados como alternativa a productos minerales.
Con las garantías adecuadas, convertir los restos de la producción de biogás en fertilizante permitiría cerrar mejor el ciclo de los nutrientes, reducir costes y hacer que la agricultura europea dependa menos de materias primas importadas. Lo que queda después de producir energía puede convertirse así en un nuevo recurso para alimentar los cultivos.
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