La recuperación de los ríos Riaza y Duratón, en Segovia, ha permitido mejorar más de cuatro kilómetros de cauces y riberas dentro de dos espacios naturales de gran valor. Los trabajos han eliminado residuos y vegetación muerta, recuperado especies propias del bosque de ribera y estabilizado zonas erosionadas. El objetivo es reforzar la biodiversidad y hacer compatible la conservación con un turismo más sostenible.
Los trabajos impulsados por la Diputación de Segovia han concluido después de actuar sobre 1.800 metros del río Riaza y otros 2.400 del Duratón. La intervención forma parte del Plan de Sostenibilidad Turística Hoces de Segovia y busca recuperar ambientalmente estos corredores verdes, mejorar el paisaje y conservar dos parques naturales que albergan una importante diversidad de aves, mamíferos y vegetación. La actuación ha contado con un presupuesto de 139.817 euros y financiación vinculada a los fondos europeos Next Generation.
Riberas recuperadas
En las Hoces del Riaza se ha limpiado el cauce y sus orillas, retirando plásticos, metales, vegetación muerta y otros restos. Después se han plantado especies características de los bosques fluviales, como sauces, avellanos, fresnos, saucos, majuelos o serbales.
Una de las actuaciones más singulares del Duratón ha sido el uso de técnicas de bioingeniería para recuperar orillas erosionadas.
La recuperación beneficia a un espacio especialmente rico en fauna. El parque alberga más de 150 parejas de buitre leonado, además de especies como el alimoche, el búho real, el cernícalo vulgar o la chova piquirroja. El propio río y el embalse de Linares del Arroyo sirven también de refugio para anfibios, reptiles y mamíferos.
En el Duratón se han realizado actuaciones similares sobre 2,4 kilómetros, con retirada de árboles muertos y residuos y nuevas plantaciones de ribera. Sus espectaculares paredes rocosas albergan cerca de 768 parejas de buitres leonados, además de águilas reales, halcones peregrinos y alimoches.

La recuperación de los ríos Riaza y Duratón devuelve vegetación y estabilidad a más de cuatro kilómetros
Caminos más resistentes
Una de las actuaciones más singulares del Duratón ha sido el uso de técnicas de bioingeniería para recuperar orillas erosionadas. En algunos puntos, la fuerza del agua había desestabilizado las sendas e incluso provocado la desaparición de parte de los caminos.
Para reforzar estas zonas se han construido entramados reutilizando parte del propio material vegetal retirado durante las labores de limpieza. De esta forma, los residuos naturales del trabajo se convierten en recursos para estabilizar el terreno y favorecer su recuperación.
El proyecto busca que la mejora ambiental permita también mantener actividades educativas, científicas, culturales y recreativas compatibles con la protección de los parques naturales. La intención es que conservar el paisaje y disfrutarlo formen parte de una misma estrategia.
Con más de cuatro kilómetros recuperados, las Hoces del Riaza y del Duratón ganan así riberas más limpias, vegetación autóctona y caminos más resistentes, al tiempo que refuerzan dos de los grandes refugios de biodiversidad de la provincia de Segovia.
Fuente:









0 comentarios