Europa quiere hacer más eficaz la restauración de ecosistemas marinos. El proyecto MORSE desarrollará durante cuatro años herramientas capaces de simular cómo pueden evolucionar los mares y qué medidas de recuperación funcionarían mejor en cada territorio. La iniciativa contará con participación científica española y trabajará sobre hábitats como praderas marinas, bosques de algas y arrecifes coralígenos del Mediterráneo, Atlántico y Báltico.
Recuperar un ecosistema marino no consiste únicamente en devolver especies o vegetación a una zona dañada. También hay que saber cómo responderá ese entorno al aumento de las temperaturas, la contaminación, la pesca, otras presiones humanas o futuros cambios climáticos. Con ese objetivo nace MORSE, Models Supporting Practical Restoration Of Habitats In Europe’s Seas, un proyecto europeo que utilizará modelos científicos para ayudar a administraciones y gestores a decidir dónde actuar, qué medidas aplicar y cuáles tienen más posibilidades de funcionar a largo plazo.
Restaurar mejor
El problema actual es que muchas iniciativas de restauración marina siguen siendo locales y fragmentadas, y en algunos casos están diseñadas a partir de condiciones ambientales del pasado que ya están cambiando. MORSE pretende incorporar ese nuevo escenario climático a las decisiones de conservación.
Los investigadores trabajarán además directamente con administraciones, responsables de espacios marinos y otros profesionales mediante talleres y demostraciones.
Para hacerlo combinará modelos de ecosistemas y clima con información sobre las distintas presiones humanas, herramientas de planificación espacial y conocimiento aportado por gestores y actores locales. Así será posible comparar distintas opciones, desde reducir impactos humanos hasta restaurar activamente un hábitat o establecer nuevas áreas marinas protegidas.
“Combinar modelos de ecosistemas, escenarios futuros y conocimiento ecológico permitirá evaluar rigurosamente distintas opciones de restauración”, explica Maria Bas, investigadora del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC). El objetivo es facilitar decisiones más informadas y capaces de adaptarse a los cambios que experimente el Mediterráneo.
El proyecto prestará especial atención a hábitats esenciales para la biodiversidad marina, entre ellos las praderas de fanerógamas marinas, los bosques de kelp y los arrecifes coralígenos.

La restauración de ecosistemas marinos en Europa contará con modelos para saber dónde y cómo actuar
Ocho zonas piloto
Las herramientas se probarán en ocho áreas de demostración repartidas entre el mar Báltico, el Atlántico Nordeste y el Mediterráneo, tres regiones con características ecológicas y amenazas muy diferentes. El ICM-CSIC participará especialmente en el desarrollo y aplicación de modelos para el Mediterráneo occidental.
MORSE reúne a 12 organizaciones de nueve países y está coordinado por el Instituto Finlandés de Medio Ambiente. También cuenta con participación española del ICM-CSIC y el Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC). La Unión Europea aporta alrededor de seis millones de euros a través de Horizon Europe.
Los investigadores trabajarán además directamente con administraciones, responsables de espacios marinos y otros profesionales mediante talleres y demostraciones. Al finalizar el proyecto, previsto para mayo de 2030, habrá herramientas abiertas, guías prácticas, materiales formativos y recomendaciones para identificar las actuaciones prioritarias.
La iniciativa busca así que la restauración deje de depender únicamente de lo que funcionó en el pasado y pueda anticiparse a cómo serán los mares del futuro. Una forma de aprovechar la ciencia para decidir mejor dónde invertir esfuerzos y aumentar las posibilidades de recuperar ecosistemas marinos más saludables y resistentes.
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